II CONCURSO RELATOS CORTOS JÓVENES SANTA BRÍGIDA
Como otros años, la Asociación Sociocultural Drago de Sataute pone en marcha el II CONCURSO DE RELATOS CORTOS PARA JÓVENES DE SANTA BRÍGIDA
El objetivo de esta actividad es impulsar la creación literaria entre los jóvenes del municipio, incentivar a los “jóvenes talentos” de la escritura para que participen en el concurso, muestren sus composiciones, reflexionen sobre el valor de las mismas… y continúen leyendo y escribiendo!!
BASES:
1. Podrán concursar jóvenes de 3º y 4º de la ESO, así como de Bachillerato, matriculados en alguno de los institutos de Santa Brígida, cuyos relatos sean
originales e inéditos, que no hayan sido publicados en ningún medio y que no
hayan sido premiados en ningún otro certamen literario. No podrá presentarse
más de un relato por autor.
2. La temática se centrará en experiencias, situaciones, emociones y vivencias de cualquier tipo, imaginarias o reales.
3. El relato, que se remitirá con título, no deberá tener una extensión superior a 4
páginas, con interlineado sencillo y letra tipo Times New Roman de tamaño 12.
Cada relato se remitirá en un fichero adjunto por correo electrónico a la direccióndragodesataute@gmail.com. El fichero llevará por nombre un seudónimo. En el interior del fichero se repetirá ese mismo seudónimo encima del título del texto. En el correo electrónico, en “Asunto”, se deberá escribir: “II Concurso de relatos cortos para jóvenes de Santa Brígida”. En el cuerpo del mensaje se consignarán los siguientes datos: nombre y apellidos, edad, instituto, curso y teléfono de contacto.
4. El plazo de recepción de obras comenzará al hacerse públicas estas bases en el blog de la Asociación Drago de Sataute, y finalizará a las 24 horas del viernes día 3 de Abril.
5. El jurado calificador estará compuesto por tres profesores/as de Lengua y Literatura de cualquier instituto de la Mancomunidad a la que pertenece este municipio y por tres personas integrantes del Club de Lectura Drago de Sataute, una de las cuales actuará como Presidente/a, así como por un miembro de la Junta Directiva de la Asociación Drago de Sataute, que participa con voz pero sin voto, en calidad de Secretario/a. Sus nombres se harán públicos en el mismo acto en que se difunda el fallo. El jurado actuará con libertad y discreción, y sus decisiones serán inapelables.
6. El fallo del Jurado se hará público en un Acto de entrega de premios a celebrar el viernes 24 de Abril en la Asociación Drago de Sataute, tras la celebración del Día Internacional del Libro, en el que además se entregará a todos los participantes un “obsequio literario” junto al diploma acreditativo de tal circunstancia, así como en el blog de la asociación.
En este encuentro, al que todos los participantes serán debidamente convocados, los miembros del jurado comentarán a los jóvenes sus impresiones sobre los relatos presentados, instándoles a seguir escribiendo.
Además, se entregarán los siguientes premios a los tres relatos más valorados por el jurado, en función de su precisión y maestría en el uso del lenguaje, su talento literario, ingenio y creatividad:
- 1º premio: Tarjeta de compra por valor de 100 euros.
- 2º premio: Tarjeta de compra por valor de 70 euros.
- 3º premio: Tarjeta de compra por valor de 50 euros.
7. Se publicarán en el blog de la Asociación Drago de Sataute los cinco relatos mejor valorados.
Se garantiza que los ficheros de los relatos no seleccionados no serán divulgados de ningún modo, ni se hará difusión o copia de los mismos. La Asociación Drago de Sataute no mantendrá correspondencia alguna sobre las obras presentadas más allá de los trámites aquí citados, como es su traslado a los miembros del Jurado.
La asociación se compromete además a buscar fondos para subvencionar la publicación en papel de estos relatos finalistas y, en caso de obtenerlos, a proceder a la misma durante el año 2015, enviando a cada finalista cinco libros de regalo.
La publicación de los textos seleccionados no tendrá una finalidad lucrativa ni comercial, sino divulgativa y cultural, de fomento de la lectura y escritura.
8. El hecho de concurrir a este certamen supone la total aceptación de estas bases.
Ante la descalificación del Diputado del Común por parte del Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Santa Brígida, en su Comunicado de Prensa de 20 de febrero de 2015, afirma que "Tal y como se le informó al Diputado del Común, la Ley contempla la posibilidad de los Ayuntamientos de cobrar por cualquier supuesto de utilización privativa o aprovechamiento especial del dominio público independientemente de que éste tenga o no finalidad lucrativa."
El artículo 20, apartado 3, letra l) del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales (BOE núm. 59 de 9 de marzo) establece:
Artículo 20. Hecho imponible.
1. Las entidades locales, en los términos previstos en esta Ley, podrán establecer tasas por la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público local, así como por la prestación de servicios públicos o la realización de actividades administrativas de competencia local que se refieran, afecten o beneficien de modo particular a los sujetos pasivos.
En todo caso, tendrán la consideración de tasas las prestaciones patrimoniales que establezcan las entidades locales por:
(…)
l. Ocupación de terrenos de uso público local con mesas, sillas, tribunas, tablados y otros elementos análogos, con finalidad lucrativa.
¿QUIEN MIENTE, EL DIPUTADO DEL COMÚN O EL AYUNTAMIENTO DE SANTA BRÍGIDA?
Experiencia de una plataforma ciudadana en el Ayuntamiento de Arucas
Viernes 27 de febrero a las 19 horas
CHARLA DEBATE:
Experiencia de una plataforma ciudadana en el Ayuntamiento de Arucas. Con Marisol Collado (Plataforma Con Arucas. Segunda Teniente de Alcalde, Concejala de Participación Ciudadana, Economía y Hacienda, Gestión y Planificación Urbanísticas)
Local de DRAGO (c/ Gonzalo Medina, 7. Santa Brígida).
Más información sobre Marisol Collado y Con Arucas
Local de DRAGO (c/ Gonzalo Medina, 7. Santa Brígida).
Más información sobre Marisol Collado y Con Arucas
EL AYUNTAMIENTO DE SANTA BRIGIDA RECHAZA ACATAR LA DECISIÓN DEL DIPUTADO DEL COMUN ADMITIENDO LA QUEJA DE DRAGO DE SATAUTE
Tras reiteradas solicitudes de informe al Ayuntamiento, el Diputado del Común ha dado la razón a la ASOCIACION DRAGO DE SATAUTE en su queja al Ayuntamiento de Santa Brígida por querer cobrar tasas por poner una mesa informativa para presentar la iniciativa “El Parque que queremos”, alegando el Ayuntamiento más de un año después su discrepancia con la interpretación jurídica sobre la normativa aplicada por el Diputado del Común, que recomienda en su resolución de Febrero de 2014:
- No exigir a la asociación socio cultural interesada, por ser contrario a la normativa vigente, la tasa por la ocupación de terrenos de uso público local con mesas, sillas, tribunas, tablados y otros elementos análogos, ya que, la actividad que pretende desarrollar no tiene finalidad lucrativa.
- Que se tomen las medidas oportunas para adaptar la Ordenanza Fiscal Reguladora de la Tasa por la utilización privativa o por el aprovechamiento especial del dominio público local, de ese Ayuntamiento, publicada en el BOP nº 68, de 29 de mayo a de 2013, a la normativa vigente en este punto concreto.
Sin embargo, el Ayuntamiento, casi un año después se niega a adoptar las recomendaciones dadas y sigue en sus trece, incumpliendo la Ley.
Presupuesto del Ayuntamiento de Santa Brígida para 2015
Estos días atrás, hemos incorporado a la página "DOCUMENTOS" del blog, el Presupuesto del Ayuntamiento de Santa Brígida para 2015.
Diario de la memoria histórica olvidada: El pago alfarero de La Atalaya, imagen presente de un pasado cercano
Diario de la memoria
histórica olvidada:
El pago alfarero de La Atalaya , imagen presente
de un pasado cercano
María del Pino Rodríguez Socorro
Transcurría el mes de enero del año 2008, cuando de la ayuda de nuestro guía, Gustavo Rivero y miembro dela Asociación de loceros y
loceras (ALUD), tuvimos la oportunidad de acercarnos a las entrañas del pago
alfarero de La Atalaya. En
un primer acercamiento íbamos en busca de aquellas familias o miembros de
familias que tuvieron que ver con la que fue catalogada como verdadera
industrial artesanal de la isla en el s. XIX y hasta bien entrado el siglo XX.
Para nuestra sorpresa, en ese momento, corría entre los miembros de esta
comunidad, sangre alfarera, a pesar del
olvido continuo al que está sometido. Por cuestiones de edad, tengamos en
cuenta que la mayoría de descendientes de alfarera que todavía guardan en su
memoria los recuerdos de aquella época cuentan actualmente con una edad media
de entre 65 y 80 años, la primera impresión al aceptar nuestra llegada al pago,
no fue la que nosotros hubiésemos querido. Afortunadamente, esta impresión
quedó en una mera anécdota puesto que, a medida que fueron trascurriendo los
días, nos llegamos a convertir en un miembro más de esta comunidad.
Transcurría el mes de enero del año 2008, cuando de la ayuda de nuestro guía, Gustavo Rivero y miembro de
Recuerdo el día que nos acercamos a hablar con María
del Carmen Perera. Era una tarde fría y húmeda de invierno. El hecho de estar
ante un extraño se apoderó del ambiente hasta el término de nuestra entrevista.
Una cortina que tapaba prácticamente su rostro a falta de sus curiosos ojos,
separaba años y años de recuerdos de su juventud con el tiempo presente. Sin
embargo, la confianza comenzó a tomar parte de la conversación, hasta tal punto
que acabamos la misma sentadas, una frente a otra, en uno de los muros que
trazan el camino hasta el Bajo Risco.
Vivió una infancia sumida en la miseria; este
recuerdo lo repite de forma constante junto a las formas de vida de la época. La
pobreza reinaba en el pago, pero eso sí “éramos gente trabajadora y luchadora”.
En cada cueva habitaba, además de la familia, una gallina, una cabra, un
cochino, como medio de obtener alimentos y se veía como algo normal.
Fue capaz de trasladarnos en el tiempo y relatarnos
los ecos de aquellas mujeres caminando por las estrechas sendas que rodeaban la
montaña elaborando, lo que fue su medio de subsistencia con una herramienta
fundamental: la lisadera. Había una para cada momento del proceso de
elaboración; la picúa, la tortolada, la redonda, la cuadrada, la grande y la
raspaera, entre otras y, nos recordó el pago describiendo el conjunto de casas
cuevas que, si bien muchas de ellas han sido construidas en su parte delantera,
el interior de la misma conserva la tipología de siglos atrás. En el presente
todo el barrio ha sido transformado para adaptar las cuevas a los parámetros
contemporáneos de habitabilidad, aunque tras las fachadas de bloques siguen
ocultas las cuevas de antaño.
El patrimonio construido ligado a esta actividad que agoniza
es rico y diverso no sólo en su simplicidad sino en su primitivismo y
elementalidad. Así se ha conservado uno de los hornos que servían para uso
mancomunado de varias familias alfareras, el horno viejo. Felipe Guerra Alonso,
hijo de Juana Alonso nos recordó que el turno para poder usar el horno se le
pedía a Antoñita Perera y que se le pagaba 1,50 céntimos. “Antoñita apuntaba en
una libreta las que deseaban guisar y muchas fueron las discusiones propiciadas
por el día y la hora del guisado”. Pero, en ese sentido Antoñita era muy
estricta y guisaban por orden de llegada.
La cerámica estaba muy mal pagada y ésta fue la razón
por la que las alfareras de la postguerra, en una época de penuria generalizada
preferían el trueque, cambiando la loza por víveres, frutas y hortalizas de
temporada: papas, millo, castañas o cualquier otro producto de la tierra. Juana
Santana nos comentó que adentrándose hacia el interior llegaban hasta Ariñez,
y a La Yedra ,
con la loza cargada e “incluso las señoras que ya conocían a mi abuela desde
hacía mucho tiempo, hacían el trueque y cambiábamos la loza por carne de
cochino, por papas, por piñas. ¡Por lo que nos dieran, vaya! Era el tiempo del
hambre y de la miseria”. Sin embargo, los
recipientes elaborados en las cuevas talleres de esta localidad artesanal eran
intercambiados por diversos productos en otros pagos y localidades de Gran
Canaria, preferentemente en la costa Este (Telde era un municipio de grandes
demandas e Ingenio y Agüimes), así como en las medianías y zonas montañosas del
Centro de la Isla. En
muchas ocasiones iban acompañadas por otras mujeres que si bien elaboraban la
loza, vendían además flores de temporada. Antonia Alonso nos comentó como
acompañaba a su abuela a vender la loza “a La Lechuza y San Mateo y a Telde
fui varias veces con mis tías, mis dos tías floreras. Mi abuela era alfarera,
María Alonso y luego mis tías se dedicaban a la venta de flores en la Plaza del Puerto. “Yo iba a
Telde a comprar las flores, para venir a cuestas con ellas, caminando por toda la
carretera del Palmital hacia La
Atalaya ”. En Las Palmas, el lugar de venta era el Mercado de
Las Palmas y la Plaza
del Puerto, donde junto a los agricultores y ganaderos de la Isla ofertaban los diversos
productos elaborados. “Nosotros nos poníamos a vender en el Puente Palo. Había
una casa de madera y entre ésta y la boca del barranco era nuestro sitio”. La
calle que baja hoy delante de la
Plaza del Mercado, la llamaban el “tinglao” porque allí se
repartía toda la mercancía en carros para el Puerto. Como ir en el tranvía nos
costaba un real, íbamos y veníamos andando para luego subir a La Atalaya , de nuevo”.
La dedicación al oficio del barro era prácticamente
exclusivo de las mujeres que iban transmitiendo sus conocimientos a sus hijas
porque los hombres colaboraban en la dura tarea de proporcionar los materiales,
la leña, el barro, el almagre, la arena, el guisado de las piezas y, a veces,
la venta de las mismas. Hasta no hace mucho tiempo, la vida de la alfarera era
de lo más duro y mísero que se pudiera pensar, nos comenta María Guerra. La
leña necesaria para la cocción de las piezas era difícil de hallar, teniendo
que ir caminando hasta la
Cumbre para “apañar” un pequeño “jace de leña” y traerlo a
hombros junto al almagre, como si fuéramos una auténtica bestia (animal).
Su comunidad era matriarcal. Las mujeres eran las que
se dedicaban a la alfarería y por tanto eran ellas las que sustentaban la
economía familiar, sumida en un ambiente de amplia miseria. De modo que la
unidad doméstica giraba siempre en torno a las mujeres de la familia, siendo
éstas las que aprenden desde niñas el oficio de la loza. La unidad doméstica no
se rompe ni se altera, pues gira en torno a un grupo permanente de madres,
hijas y hermanas residentes, compartiendo los mismos intereses materiales y
sentimentales. Juan Ramírez, hijo de Antoñita Rivero, nos recordó quienes eran
las que realizaban la loza; “estaba la madre de Pancho que era la Bartola , después un poco
más acá estaba Luisita Vega, la madre de Purita; debajo de Purita había otra
que era la madre de “la rubia” que esa cueva la utilizó la madre de Pinito
Barber pa las flores y que luego siguió Antoñita. Aunque Antoñita también llegó
a vender flores, sin embargo la florera fue su hermana, Carmita. Después, si
seguimos paquí, estaba Cha Juana Narcisa, que era la que mejor trabajaba, más
fina porque se dedicaba a hacer cositas pequeñas, a tostadores y cosas de esas,
muy bien acabadas. Por la calle de abajo, Las Cañadas, estaba Carmita Guerra y si seguimos por la Calle del Horno, estaba la
madre de Antoñito el perra chica, abuela del muchacho que tiene el transporte
abajo en la Cruz
y, ya luego estaba Pinito Valido, que hacía la loza donde hoy la elabora María
Guerra”.
Se trataba
de una población pobre que, curiosamente, sólo “bajaba la cabeza y pedía algo
ante los turistas británicos. María Guerra nos recuerda como llegaban aquellos
turistas: “aparecían por el Puente de Las Goteras en coches piratas y nosotras
al verlos venir preparábamos el taller y la loza. Una vez visitadas nuestras
cuevas, les decíamos, ¡un peni, un peni!, para ver si nos daban algo de dinero”,
algo que nadie haría hoy sin previo pago de una entrada o tiquete. Al respecto
María Guerra nos comentó: “Recuerdo cuando venían los turistas que se volvían
locos para ver las cuevas, a ver la loza ¡y compraban mucha! Nos dejaban
regalos, una tarjeta, un pañuelo y ¡hasta dinero! Nada más llegar los turistas
al muelle, donde primero venían era aquí, esto era un sitio turístico, bueno
mejor dicho típico. Antes no había cuarto de baño, cocina ni nada. Todo lo que
tú ves es nuevo de veinte o treinta años hacia acá, ahora se tiene baño dentro
de las casas, una cocinita y se vive mejor!”
Eran entonces las mujeres las encargadas de elaborar
una amplia gama de recipientes, como bernegales, jarras de gofio, tinajas para
frutos secos, tostadores para el grano, gánigos, lebrillos, sahumadores,
braceros, fogueros, hornillas, etc. Felipe Guerra nos señala la cueva donde
trabajaba su madre junto a su abuela comentando al respecto: Mira mi madre
trabajaba ahí con mi abuela Ana. Ella
murió con noventa y tantos años; y recuerdo como la subía de manos hacia la
cueva taller, yo tendría ocho o nueve años. Se sentaba aquí; aquí le traía el
desayuno, estando todo el día trabajando. Ya por la tarde, al oscurecer la
bajaba de nuevo a su cueva”.
De aquella realidad y, aunque todavía quedan mujeres
que saben trabajar la loza pero no lo hacen ya que se ven mejor recompensadas
por otros trabajos más ligeros, hoy en día no queda prácticamente nada, sino la
última alfarera, María Guerra Alonso, María “la quemá” y los recuerdos en las
memorias de los más viejos, de las últimas descendientes que guardan momentos
inolvidables. Como Benigno Santana, hijo
y nieto de alfarera que nos recordaba la procedencia del barro y del almagre;
“el barro se sacaba de varios sitios, aunque nosotros íbamos allí arriba, a la Concepción a casa de un
tal Julianito. Abríamos el hoyo, sacábamos el barro y luego venía el burro con
unos serones a traerlo a la cueva. El almagre iban a buscarlo a La Yedra. Junto
a esto, existe un grupo de jóvenes que intentan no perder la leyenda de los
viejos alfareros y mantener vivas las formas y modos del pasado, ofreciendo a
los visitantes la posibilidad de visitar la casa-cueva museo alfar de Panchito,
el único hombre que dedicó toda su vida a la elaboración de la loza, y el
centro alfarero, lugar de trabajo y venta-exposición de los mismos.
Dragopateo 1 de Marzo de 2015.- Arteara-El Lomo (Maspalomas)
INFORMACIÓN GENERAL:
Día: Domingo 01 de Marzo de 2015
Salida: Calle Tenderete (Santa Brígida), 09:00 horas
Llegada: Santa Brígida, 18:00 horas
PRECIO con visita guiada a la NECRÓPOLIS DE ARTEARA:
5 € para socios de Drago, y 7 € no socios (a pagar el día de la excursión)
Inicio del camino: Arteara (338 m.)
Fin del camino: El Lomo. San Fernando de Maspalomas (100 m.)
Longitud: 12 Kilómetros
Altitud mínima: 66 m.
Altitud máxima: 430 m.
Duración estimada: 5 Horas
Nivel: Medio bajo
Recorrido: Arteara, Cementerio de los Canarios, Matadero de los Burros, Canal de Fataga, Pico Cuervo, Gitagana, Montaña Quemada, Cañada de la Penca, Hoya Cumplida, Barranco de Fataga, Los Muchos Puentes, Machacadora de Fataga, Cuevas de Merentaga, El Lomo.
INSCRIPCIÓN:
Las personas interesadas habrán de inscribirse aportando sus datos aquí o en
El número máximo de personas en la excursión es de 20 por lo que si, habiendo sido seleccionado, decides no asistir al DRAGOPATEO, por favor ponnos un correo a dragodesataute@gmail.com antes de la fecha límite (48 horas antes del pateo) para ofertar la plaza a otra persona. Si no nos avisas a tiempo tendrás que pagar en cualquier caso el precio de la excursión haciendo una transferencia a c/c ES09 2038 7207 96 6000056295 haciendo constar nombre y motivo.
Para ser considerado socio debes estar al corriente del pago de las cuotas.
Se dará prioridad a los socios y, en todo caso, se notificará a los inscritos si han obtenido plaza o no.
Para ser considerado socio debes estar al corriente del pago de las cuotas.
Se dará prioridad a los socios y, en todo caso, se notificará a los inscritos si han obtenido plaza o no.
RECOMENDACIONES:
Llevar comida para almorzar durante el recorrido; abundante líquido, calzado adecuado, gorro, crema de protección solar, chubasquero y ropa de abrigo.
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